Abril en clave de memoria: los grandes nombres de “El músico de la semana”
La guitarra es uno de los instrumentos más representativos y populares de Latinoamérica. Su presencia ha sido fundamental tanto en las músicas tradicionales y folclóricas como en la llamada música académica o de concierto. De hecho, algunos de los más grandes exponentes de la historia de la guitarra provienen de esta región: Agustín Barrios, Heitor Villa-Lobos, Manuel M. Ponce, Leo Brouwer, Isaías Sávio, Antonio Lauro y Abel Carlevaro. En Colombia, nombres como Gentil Montaña, Héctor González, Susana Vásquez, Irene Gómez y Ricardo Cobo han contribuido de manera decisiva al desarrollo y proyección internacional del instrumento.
Heitor Villa-Lobos (Río de Janeiro, 5 de marzo de 1887-Río de Janeiro, 17 de noviembre de 1959) fue un director de orquesta y compositor brasileño.
Las primeras guitarras, vihuelas y otros instrumentos de cuerda llegaron a América junto con los conquistadores españoles a comienzos del siglo XVI. Los pueblos indígenas, que hasta entonces utilizaban principalmente tambores, sonajeros e instrumentos ceremoniales, adoptaron estos nuevos sonidos y comenzaron a transformarlos según sus propias tradiciones, necesidades y sensibilidades musicales. Así surgieron múltiples variantes regionales del instrumento.
La vihuela estaba constituida con seis órdenes de cuerdas dobles afinadas al unísono y a intervalo de cuarta, salvo del cuarto al tercer orden que había una tercera mayor. El más útil se hallaba en diez trastes y rara vez cabían más de once.
El compositor e investigador argentino Néstor Guestrin describe este proceso señalando que la vihuela llegó a América tanto de la mano del soldado como del religioso. Mientras los soldados la utilizaban como instrumento de entretenimiento y acompañamiento para el canto y la danza, los religiosos descubrieron en ella una poderosa herramienta de acercamiento cultural y evangelización, gracias a la dulzura y expresividad de su sonido.
Nestor Guestrin. Nació en Salta, Argentina, en 1950. Estudió composición musical en la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba
A lo largo de los siglos, la guitarra se convirtió en protagonista de numerosos géneros musicales latinoamericanos. Su presencia es esencial en expresiones como el tango, la samba, la bossa nova, el bolero, las músicas caribeñas y tropicales, el folclor andino, la guitarra clásica y, más recientemente, el rock y las músicas populares urbanas.
Las raíces de la guitarra en Latinoamérica son profundas. La investigadora Adrienne Hall recuerda que uno de los primeros usos documentados de la vihuela en el continente data de 1519, durante las expediciones de Hernán Cortés. También menciona al músico Alonso Morón, quien se estableció en Bayamo, Cuba, donde interpretó este instrumento y fundó una escuela de música en Colima.
Agustín Pío Barrios Ferreira (San Juan Bautista, 5 de mayo de 1885-San Salvador, 7 de agosto de 1944), conocido también como «Nitsuga Mangoré», fue un virtuoso guitarrista clásico y compositor paraguayo.
Con el paso del tiempo surgieron numerosas variantes regionales de la guitarra, muchas de las cuales siguen vigentes y forman parte esencial de la identidad musical latinoamericana. Entre ellas se encuentran la guitarra clásica, la electroacústica, el requinto, la jarana, el tiple, el charango, la guitarra flamenca, el tres cubano y el cuatro puertorriqueño.
El gran guitarrista y compositor paraguayo Agustín Barrios, además de ser un virtuoso intérprete, fue también un notable poeta. En uno de sus textos más recordados, titulado Mi guitarra, expresó la profunda relación espiritual y emocional que existe entre el músico y su instrumento:
“Hay un hondo misterio en tu sonoro
y ardiente corazón, guitarra mía…”
Estas palabras resumen el lugar especial que la guitarra ocupa en la cultura latinoamericana: un instrumento capaz de transmitir alegría, nostalgia, intimidad y memoria colectiva a través de sus cuerdas.
Artículo escrito por:
Orlando Ricaurte








